Ser famoso es una navaja de dos filos, pues no todo es glamour cuando se trata de ponerse en los zapatos de las celebridades, ya que si bien se deben a la gente, hay momentos en los que se ponen en riesgo al encontrarse en situaciones donde las cosas se salen de control y no hay nadie alrededor que vele por ellos.

Generalmente las razones se derivan de la euforia, la emoción y los nervios que se contagian entre la multitud y convierten un encuentro casual e inocente en un caos peligroso.

AARÓN DÍAZ

Era el año 2002 y Aarón Díaz era el galán en Clase 406.

La banda, que se derivaba de la exitosa telenovela homónima, ofreció un concierto en el Zócalo y congregó a más de 100 mil personas.

“Tengo cicatrices que me recuerdan aquella vez. Al terminar el concierto, intenté salir normal, pero había tanta gente empujándose y gritando que decidí dar vuelta atrás, pero muy tarde, porque unas chavas me alcanzaron a agarrar y entre la emoción me rasguñaron los brazos y una intentó morderme”, señaló.

“No me soltaban y me asusté, en eso el personal de seguridad me regresó al camerino. Esperamos un rato y no se iba la gente, así que optamos por salir escondidos en las cajas de las bocinas, lo que fue una aventura, ya que pasaba entre los fans y sentía la energía, los gritos y los golpes de cerca, y ellos sin saber que estaba ahí”.

 

FUENTE: ELMURAL.COM/Xulio Guillén

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